El puente rojo bajo la luna llena sangrienta.

Un comentario

  Era una noche clara por la luna llena en lo alto de su cénit, no era una luna normal y corriente, irradia un tono rojizo sangriento, justo debajo de ella hay un puente rojo en un cruce de caminos, donde caminaba una pobre y huérfana niña de unos diez años, a su corta edad ya había sufrido el abandono de sus padres y sufrido en sus propias carnes lo cruel que puede llegar el ser humano. Camina de forma lenta y torpemente, tiene las extremidades deformes de nacimiento y por si fuera poco su cara, su cara era irreconocible por el maltrato sufrido por la gente sin escrúpulos y malvada a lo largo de su vida, aún así, sus ojos inocentes conservaban lo que es: unos ojos vivos y llenos de curiosidad de una niña de su edad, no se veía ningún atisbo de rabia por la vida que llevaba, ni odio por las personas que no le dejaban vivir en paz. A duras penas podía llegar hasta el punto máximo del puente, iluminado a su vez por la luna llena, haciéndolo brillar aún más su tono rojizo. Ahí de pie se encontraba la pobre criatura entre la luna y el puente rojizo, justo en la mitad de aquel cruce de caminos, para poner fin a su desdichada y mísera vida. Suicidio, el pecado más  aterrador, su alma se consumiría y ardería en el mismísimo inframundo y repetir este fatídico día hasta el final de los tiempos, no le importaba pagar dicho pecado, la vida que llevaba ni se comparaba con las atrocidades del infierno. Se tomó su tiempo antes de tirarse en río gélido, intentó recordar algún recuerdo agradable, recordó aquel pintor, que amablemente le enseñó todo los colores existentes y sin pedir nada a cambio, le hizo un retrato donde plasmó lo que él realmente veía de ella, con un sinfín de colorido, y tal vez, darle un poco de color a su vida que era en blanco y negro.

-Señor, ¿por qué me has abandonado? -Acto seguido se tiró del puente rojo con la luna llena sangrienta en el firmamento para abrazar las gélidas aguas del río.

       Todo era oscuridad, se encontraba en un sitio oscuro, donde no podía ver lo que tenía enfrente ni sus horripilantes manos deformes, a lo lejos podía observar un resquicio de luz, era minúsculo, parpadeante, semejante al brillo de una cerilla al final de su extinción. Decidió aproximarse a la misteriosa luz, sintió que tal vez, ahí encontraría las puertas del averno y de comienzo su condena. Pero no fué así, se encontró en el mismo sitio, donde se inició todo aquello: en el puente rojo, pero no estaba sola, le acompañaba un hombre apuesto, de buen vestir que irradiaba una misteriosa luz propia.

-¿Quién es, mi señor?

-Si te lo digo no me vas a creer. ¿Qué te da derecho a malgastar tu vida de esta forma?- Su voz resonaba grave y profunda, su tono albergaba una pizca de bondad o lo poco que quedaba de ella.

-Estoy cansada de luchar, ¡míreme! ¿qué hecho para merecer tan trágico destino?, sólo he acelerado el proceso y ahorrarle su trabajo, por una vez he tomado las riendas, y decidir mi final, no creo que sea nada malo, pero aún así, ¡no me dejáis!, aunque asuma las consecuencias.

-¿Podemos hacer un trato?, yo cambiaré tu vida, lo modifico, lo pincelo y a cambio quiero que disfrutes cada minuto de tu patética existencia, y si no te gusta… nos veremos aquí todas las noches de luna llena, y lo cambiaré de nuevo, aunque no vengas, estaré aquí esperando hasta el amanecer.

-Pero, ¿cómo quiere que disfrute?, ¿acaso está ciego?, ¿no ve cómo soy? – Levantó sus manos, y al verlo, eran normales, tanto sus manos como las piernas, lucían como en sus sueños más bellos, bajó corriendo  con torpeza, es la primera vez que corre, al lecho del río gélido, para ver el reflejo de su rostro deforme, era igual al dibujo de aquel pintor, no daba crédito a lo que veían sus ojos llorosos, ahora, sus lágrimas no caían por sufrimiento y dolor, si no de alegría. -Esto es, ¿real? -Preguntó secándose las lágrimas de satisfacción.

-Sí, es real y es para ti.

-Acepto el trato. -La niña le dió un gran abrazo a aquel hombre misterioso,  no sabían qué hacer, parecía que era el primer abrazo que recibían los dos, largo y tendido. -Señor, ¿a dónde irá ahora?

-Iré a recorrer la tierra y pasearé por ella.

-Quizás, algún día, nos volveremos a encontrar en algún cruce de caminos…

-Tal vez.- Aquel hombre apuesto, de buen vestir, vió como aquella pobre niña, que le había cambiado su trágico final, se marchitaba a lo lejos se disipaba en la inmensa claridad del alba.

-Mi señor, no hacía falta que viniera, para eso estamos los demonios menores, pero, para qué hacer el trato sí… 

-¡No me cuestiones lo que he de hacer! -Le interrumpió con una voz oscura y grave, que haría temblar hasta el hombre más inquebrantable de la faz de la tierra. -Es un alma… no se merecía un final así, sólo le he mostrado el final que ella quería.

-Actos de bondad. Solo lo hacen los ángeles y nosotros somos…

-Jamás lo comprenderías, en algún tiempo, de mi larga existencia, también fui un ángel, que no se te olvide.

       Una noche clara de luna llena, que iluminaba todo lo que había alrededor, inclusive las cosas más insignificantes como el destello que provocaba en aquel puente rojo, haciendo resaltar más aún su color en aquel cruce de caminos, era un color intenso, indescriptible, un rojo que no aparece en ninguna gama de colores. Ahí estaba de pie, a las orillas del río gélido, un joven pintor intentando inmortalizar ese rojo infernal en un lienzo. Empezó como de costumbre, sacando las cosas de su vieja maleta, fiel compañera de su vida de trotamundos, mientras sacaba sus cosas, una pequeña e insignificante papel caía lentamente sobre la hierba frondosa, curioso, cogió el papel de la hierba mojada, era una nota: “Muchas gracias por el retrato, ha hecho que mi vida se más colorida.” Era una nota de la pequeña huérfana del pueblo, de agradecimiento, seguramente lo escribió el día del retrato y se preguntó así mismo: 

-¿Qué habrá sido de ella? Hace más de un año de su desaparición… bueno, esté donde esté, espero que esté bien.

Singular: 1 comentario en “El puente rojo bajo la luna llena sangrienta.”

  1. Pues me tomé la molestia de leerlo solo puedo decir que esas manos son maravillosas ,poseen un gran talento único y sensacionalista y deja un rico placer de seguir leyendo más …. pues te escribe una seguidora la más fan de todas te deseo lo mejor y se que tu nuevo blog causará una sensación de las mejores ….
    Att. Tu único y eterno
    amor

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